jueves, 13 de mayo de 2010

Dime

Dime dónde fue a parar aquello que pedí al soplar las últimas dos velas, dónde volaron las pestañas de mis párpados y de los de ella, dónde alcanzó la única estrella fugaz que esbozó una sonrisa en el cielo, dónde va el deseo de los fines de año y de los comienzos, dónde descansan los papeles de aquella hoguera, dónde está el trébol de ocho hojas que nadie encuentra. Dónde, dónde y dónde.



Sólo cuando está él, no hay lugar para respuestas.